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  ALUMNOS


Las clases son individuales y personalizadas, duran aproximadamente una hora reloj. El trabajo que realizamos en esa hora se divide en 4 partes:

1- RELAJACIÓN. La primera parte la dedicamos a relajarnos unos minutos, tratando de preparar el cuerpo para el momento de vocalizar y, luego, de cantar, liberándolo de tensiones y "calentando el instrumento", es decir, el cuerpo. Para ello, realizamos ejercicios de relajación de cuello, nuca, hombros, cabeza, brazos, cadera, cintura, músculos faciales, columna, espalda, etc.

2- RESPIRACIÓN. En la segunda parte de la clase trabajamos la respiración, trabajo fundamental si queremos desarrollar una buena técnica vocal. Hacemos diferentes ejercicios que iremos variando de acuerdo con las dificultades que vayan surgiendo y el progreso del alumno. Con los ejercicios de respiración buscamos el fortalecimiento de la columna de aire y una emisión correcta y armoniosa. La calidad de nuestro sonido va a depender, entre otras cosas, de nuestra calidad respiratoria. Se distinguen cuatro tipos respiratorios clásicos: Clavicular, Costal superior, Medio o Costodiafragmático e Inferior o Abdominal. El tipo respiratorio correcto y conveniente para cantar es el Costodiafragmático anteroposterior, que abarca la región pulmonar baja coincidiendo con los dos últimos pares de costillas (las flotantes).

3. VOCALIZACIÓN. Estos ejercicios se realizan, al principio, de pie, luego, a medida que avancemos, pueden realizarse sentados o en movimiento. Las vocalizaciones las realizamos con el teclado, primero en modo Ma-yor, por grados conjuntos, luego por terceras, armando triadas y, a medida que el alumno va afianzando su sonido, pasamos a la vocalización en modo menor con 7ma, escala pentatónica, etc. Con las vocalizaciones hacemos un trabajo de "impostación vocal", el término "impostar" deriva del latín y significa ´poner en su lugar´, lo que buscamos a través de la impostación es colocar la voz en los resonadores. Llevar hacia la caja de resonancia ese sonido rústico que se genera en la laringe, para lograr que la voz adquiera brillo, belleza de timbre, amplitud de registro, homogeneidad en la emisión, perfecta colocación en sus matices, redondez, etc. En las vocalizaciones trabajamos combinaciones de vocales y consonantes, frases y también los moldes vocálicos (modo de acomodar los órganos fonoarticulatorios para cada vocal).

4. INTERPRETACIÓN. Por último, trabajamos el repertorio (que va a depender del gusto del alumno y de lo que estemos trabajando ténicamente) A medida que avanzamos en el aprendizaje, vamos a poder abordar estilos más complejos (Jazz, Tango, etc). Trabajamos con pistas grabadas en audio o MP3, el alumno se lleva la pista grabada en un CD junto con la letra de la canción. Tratamos de ir aplicando en la interpretación los conceptos aprendidos, sin interferir en el estilo ni en el sello personal que cada alumno trae consigo. En un principio, escuchamos todas las versiones que encontramos del tema que queremos cantar, para luego hacer nuestra propia versión.

Las clases se graban en cassette para que, de este modo, el alumno pueda llevarse el material a casa y trabajar durante la semana.

Escuchamos mucha música, yo les voy grabando diferentes cantantes de diversos estilos para escuchar muchos timbres diferentes.


1. No gritar.
2. No hablar mucho por teléfono.
3. Dormir en ambiente ventilado y la cantidad de horas necesarias.
4. No abusar de la calefacción central, de las estufas de tiro balanceado o del aire acondicionado (resecan las mucosas).
5. Evitar la ropa muy ceñida al cuerpo que no permita un correcto desplazamiento costodiafragmático.
6. Evitar hablar mucho o cantar después de las comidas.
7. No hablar en movimiento (bailando, haciendo gimnasia, corriendo, etc)
8. No abusar de los alimentos que puedan producir trastornos gástricos.
9. No hablar con otra persona a gran distancia.
10. No competir con el ruido externo (por ejemplo, en una calle muy transitada y ruidosa).
11. No hablar con poco aire.
12. Evitar las bocanadas de aire cuando se habla o se canta.
13. Evitar los ambientes contaminados de humo y de ruido.
14. Evitar el carraspeo brusco y sonoro (irrita las cuerdas).
15. Evitar recibir sonidos a gran altura e intensidad (recordemos que, por efecto del reflejo cócleo-recurrencial, un sonido alto y fuerte aumenta la tensión cordal).

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